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La SSVP no se contenta con una ayuda material. Ella intenta también aportar una ayuda espiritual, pero rechaza cualquier proselitismo, aunque éste sea tan respetable como la fe que defiende. Dicho esto, ¿Cómo no compartir con estos pobres hacia los que vamos y a los que queremos como amigos, esta inmensa riqueza de la que nos regocijamos, la fe en nuestro Señor Jesucristo?
La caridad se preocupa por el hombre integral: cuerpo, alma y espíritu (« No sólo de pan vive el hombre, si no de todas las palabras que salen de la boca de Dios », Mateo, 4, 4) Sin embargo, es importante saber que el socorro material es la condición de un consuelo espiritual: debe precederlo y/o acompañarlo (¡«No se predica el Evangelio a un estómago vacío»!)
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