¡Qué cada uno responda!

En principio, la experiencia de los consocios muestra que la respuesta es más bien positiva

« ¡Los Vicentinos están llamados a ser santos! » (Regla, § 2.2.)

 

La Iglesia ha reconocido la santidad de uno de nuestros fundadores, Federico Ozanam (1813-1853). Ésta no se manifestó con acciones espectaculares o heroicas. « Fred » – como le llamaba su esposa, Amelie – creció en santidad en lo cotidiano, haciendo su simple deber de estado:

  • en su vida personal (esposo y padre, ciudadano responsable y comprometido).

  • en su vida profesional (profesor en la Sorbona)

  • en su vida caritativa (como vicentino)