|
Ayudemos a los pobres
Nada sin el compromiso
La Sociedad de San
Vicente de Paúl, fiel al espíritu fundador que la anima, es agente
de progreso y de atención vigilante. Procurar construir un mundo
nuevo en el que el más débil pueda encontrar su lugar. La Sociedad
reforma, vigila, comparte y redescubre, con teología práctica, las
acciones que hay que llevar a cabo. Junto a y en medio de los demás.
Amigos para amar
Nada sin compartir
La Sociedad de San
Vicente de Paúl, en la diversidad de sus “Conferencias” permite a
cada uno estar a la escucha del otro, atento a sus necesidades y a
sus esperanzas. Entre ellos mismos. Entre amigos. Amigos para amar.
Para ser más fuertes. Y para salir al encuentro de los demás.
Orar y meditar la
palabra de Dios
Nada sin la oración
La Sociedad de San
Vicente de Paúl es ante todo un espacio para unirse y para tomar
fuerzas. En ella se ora y se medita la palabra de Dios. Se vive el
deseo de actuar para profundizar en la fe. Para servir a Dios. Y de
la fe nace la dicha de estar dispuesto para servir al otro. Ese otro
que es hermano mío.
Ir más allá de la
justicia
Nada sin la justicia
La Sociedad de San
Vicente de Paúl es un espacio de atención que debe ir más allá que
la sola justicia. Y descubrir las riquezas que –sin la menor duda-
llenan el corazón del otro.
“Que la caridad haga lo
que la justicia sola no podría hacer.” Federico Ozanam.
Allí donde haga falta,
cuando haga falta
Nada sin la presencia
Ayudémonos los unos a los
otros: la Sociedad de San Vicente de Paúl no tendría ningún sentido
sino fuera ante todo el testimonio de una presencia activa a favor
del otro.
Recursos para la
acción
Nada sin dinero
Para la Sociedad de San
Vicente de Paúl compartir no significa sólo estar dispuesto a dar de
lo que sobra, sino compartir lo que nos pertenece con un hermano que
sufre. Como en los orígenes, ‘hacer circular una bolsa pequeña en la
que cada uno vacía su bolsillo’. Aún hoy, es la función de la
colecta. La nuestra. Entre nosotros. Antes de ir a pedir a las que y
a los que nos pueden ayudar. Para que nuestro don sea ante todo una
ofrenda personal a favor del otro.
El gozo de amar
Nada sin el amor
En la Sociedad de San
Vicente de Paúl todos saben que el mundo tiene necesidad de
“construir la civilización del amor” (Juan Pablo II), la única
respuesta a la esperanza del otro.
Vivir una caridad
duradera
Nada sin la caridad
La caridad vive en el
corazón de la Sociedad de San Vicente de Paúl, y privilegia por
ello, en todas partes, la acción duradera. Toda relación de amor es
siempre una relación continua y auténtica. Sólo si es así puede el
que recibe dar a su vez. Y a través de los ojos de cada uno se
percibe la luz del otro.
|