San Vicente
de Paúl
(1581-1660) Biografía
Vicente de
Paúl perteneció a una sociedad muy diferente y mucho más compleja
que la nuestra, y su época, aunque problemática, fue muy dinámica.
Él tenía contacto con muchas personas del clero y laicos. Para
entenderlo, por consiguiente, se recomienda que el lector consulte
varios trabajos acerca del siglo XVII. Esto ayudará a entender su
personalidad compleja, el contexto humano y cristiano, y las
corrientes del mundo en el cual vivió.
Vicente nació
en Pouy, cerca de Dax, en la primavera de 1581, en el seno de una
familia notable. La situación material de su época era precaria,
pues la región apenas se estaba recuperando gradualmente de los
estragos de las bandas protestantes de Jeanne el d'Albret, la madre
de Enrique IV. Dax apenas había podido resistirlas detrás de sus
murallas.
Vicente nunca
aludió a estos eventos y siempre predicó un diálogo humilde con los
protestantes. Su padre provenía de una familia de gente notable del
campo, y su madre era la hija del dueño de un pequeño dominio rural;
el campo se estaba recuperando lentamente de la destrucción. Un tío
paterno, [1158] un canónigo, era prior de un hospicio local para
viajeros y peregrinos pobres. Sus tíos maternos eran magistrados, y
el padre de su madre poseía un dominio noble. Sus padres cultivaban
una propiedad modesta, pero Vicente nunca mencionó este aspecto de
ser un campesino. ¿Eran pobres? La respuesta debe ser sí, si se los
compara con los habitantes de las grandes ciudades, pero ellos eran
propietarios de tierras y se movían en medio de varios niveles
sociales.
Esta propiedad
familiar despertó su espíritu y lo acostumbró a moverse fácilmente
entre toda clase de gente. Su familia tenía una fe simple en la
providencia divina, y ellos permanecieron creyentes pese a varias
calamidades.
Su padre lo
envió a estudiar para que fuera capaz de alcanzar un beneficio
eclesiástico, como el que tenía su tío. Su protector, un abogado en
la corte de Dax, inspiró en él la idea del sacerdocio. Él declaró
después que en aquel momento no entendió ni la grandeza ni las
responsabilidades de este ministerio.
Después de sus
estudios secundarios en Dax, que duraron cuatro años, entró en la
universidad. Probablemente comenzó en Zaragoza a finales de 1596 y
luego se mudó a Toulouse, a finales de 1597.
Al parecer,
apurado por recibir las Órdenes Sagradas, fue ordenado subdiácono y
luego diácono en 1598 y 1599 respectivamente, y a los 18 años de
edad obtuvo la autorización para ser ordenado sacerdote por
cualquier obispo, cuando hubiese en Dax una vacante.
Su nuevo
obispo llegó poco después, en enero de 1600, y en abril comenzó a
decretar las reformas de Trento en su diócesis. Él lo hizo muy
rigurosamente y sin el acuerdo de sus canónigos. En respuesta, los
canónigos bloquearon toda la actividad en la catedral. Vicente
esperó, pero al final de un año, dado que la situación se mantenía,
fue a recibir su sacerdocio a la ordenación general de Périgueux, en
septiembre del 1600, en Château-l'Évêque.
Las
ordenaciones fueron mantenidas allí [y no en Périgueux] porque los
protestantes habían demolido la residencia del obispo y la catedral
de Saint-Étienne (no la catedral actual de Saint-Front).
Vicente
terminó sus estudios en Toulouse en 1604 y recibió el bachillerato
en teología y la licencia para enseñar el Segundo Libro de las
Oraciones de Peter Lombard, que trataba sobre la creación, el
pecado, la libertad y el perdón. Probablemente enseñó allí hasta
mayo o junio de 1605.
A lo largo de
su vida mantuvo sus habilidades teológicas y su talento para
enseñar. Al momento de los problemas con los jansenitas, delineó un
corto pero magistral tratado sobre el perdón.
Después de
algunas aventuras que relató en dos cartas autografiadas, en las que
pidió a su benefactor que le enviara sus documentos de ordenación y
sus diplomas en teología, explicó su silencio de dos años. Capturado
por los corsarios de la Costa Bárbara y vendido al servicio de
cuatro amos diferentes, un pescador, un alquimista, el sobrino del
alquimista, y finalmente un cristiano renegado de Niza que había
sido capturado cultivando en las colinas cerca de Túnez, Vicente
pudo escapar con él por mar a Aviñón. Allí el renegado abjuró de sus
errores en la presencia del nuncio quien entonces se interesó por el
conocimiento que Vicente tenía de la alquimia. Llevó a Vicente con
él a Roma en el otoño de 1607 con la esperanza de conseguirle un
empleo remunerado.
Debido a que
sus cartas de ordenación carecían del sello del obispo, Vicente tuvo
que solicitarlas por segunda vez, desde Roma, el 28 de febrero de
1608.
El estilo
extravagante de su narrativa ha llevado a algunos historiadores a
considerar solamente esas cartas y dudar de su veracidad. Entre
otros puntos, ellos notan un poco de desigualdad entre lo que
Vicente escribía y la situación del gobierno turco del cual dependía
África del norte, así como las dificultades de cruzar el mar
Mediterráneo.
Especialistas
han podido contestar estos puntos, y un reciente estudio muestra que
Vicente estaba bien informado sobre la ley de la tierra: G.
Veinstein, L'Empire dans sa grandeur, in R. Mentra, Histoire de
l'Empire Ottoman, París 1989, p. 190, quién concluye, después de
leer Fr. Grandchamp, C.M., que Vicente mostró un conocimiento exacto
del gobierno otomano.
Otras
narrativas y estudios han mostrado que las huidas por mar, de todo
tipo, eran comunes.
Ver João
Mascarenhas, Esclave à Alger, Récit de captivité, (1621-1626),
Éditions Chandeigne, 1993, 1999, and Bartolomé Bennassar and Lucile
Bennassar, Les Chrétiens d'Allahl extraordinaire des renégats,
XVIe-XVIIe s., Perrin, 1989 (que utilizó centenares de documentos de
archivo).
En estos
trabajos, la facilidad de conversación entre mujeres musulmanas y
cristianos esclavos, que los adversarios del cautiverio usan como un
argumento de su falta de veracidad, era por el contrario bastante
frecuente. Sin negar la complejidad de la pregunta, uno no puede
probar que Vicente haya mentido.
En particular,
es importante leer las cartas del cautiverio completa y atentamente,
y no sólo la sección narrativa. Nadie realmente ha hecho esto,
aparte de dos autores que habían estudiado especialmente la
competencia jurídica de Vicente: J. B. Boudignon, Saint Vicente de
Paúl, modèle des hommes d'action et d'œuvres, 3 editions, París, de
1886 a 1896, y Canónigo Fournier, Saint Vicente canoniste, en su
panegírico acerca de San Vicente, el 19 de julio 1929, dónde deplora
el hecho de que los biógrafos de Vicente sólo habían señalado su
prudencia, su paciencia, etc., y no su competencia técnica (Annales
de la Congrégation de la Mission, n° 375, Vol. 94:4 [1929] pp.
763-74, especially 767-72).
Sin embargo,
Fr. Pierre Coste, el editor de las cartas de Vicente, en 1920 indicó
en la nota 37 que el " Señor d'Arnaudin " a quien Vicente también
escribió, como dijo al final de la primera carta, y el " Señor De La
Lande " a quien también envió su segunda carta, eran con toda
probabilidad, respectivamente, Pierre D'Arnaudin, notario, y
Bertrand De Lalande, el consejero de rey y lugarteniente general de
la corte de Dax, pidiéndole que remitiera la carta al abogado del
rey.¿Hubiera escrito sus historias extranjeras a este tipo de
hombres, especialmente considerando que en Francia habría sido
posible verificar sus dichos porque había acuerdos con los Turcos y
un consulado en Túnez?
Con un poco de
conocimiento de las leyes notariales vigentes, una persona puede
examinar las dos cartas y ver que tienen un carácter jurídico y
oficial, y que coinciden totalmente con las regulaciones descriptas
por Claude de Ferrière, La science parfaite des notaires, París,
1682 y 1733. En el Libro VIII, capitulo VI, vol., II, página 53,
está claro que, además de contener demandas de cartas de ordenación
y diplomas, cada carta pide también un atermoiement, una palabra que
significa " un plazo de gracia concedido a un deudor para pagar a
sus acreedores; esto ocurre por acuerdo amigable entre un deudor y
su acreedor ". Esto debe ocurrir en presencia de un notario. Esta es
la razón por la cual, encontrándose Vicente fuera de Francia-y
siendo Avignon un territorio papal- envió una copia a su notario.
Esta carta debía reconocer las deudas y la razón para el retraso en
el pago, y por último, como con todos los documentos notariales, la
firma debe estar acompañada por un paraphe, un adorno especial
propio de cada persona para ser utilizada solamente en documentos
oficiales. Estas dos cartas tienen sus paraphes, como tenían todos
los documentos notariales de Vicente, y nunca los utilizó para las
cartas personales a sus corresponsales ordinarios. Esto no se ha
notado previamente, porque los historiadores trabajaban en copias ya
editadas, no en los manuscritos, y Coste no lo notó esto en su
edición.
En otros
términos, aunque estas cartas contienen elegantes relatos, siguen
siendo documentos administrativos oficiales y tienen que ser tomados
en serio. Aun cuando nos permiten pensar que Vicente adornó su texto
de alguna manera, como lo hizo a lo largo de su vida, debe admitirse
que la base de esta historia es verdadera, que él fue un verdadero
cautivo y escapó, como hicieron tantos otros, aunque no todos
tuvieron éxito.
Además, estas
dos cartas están llenas de información sobre Vicente. Vemos en ellas
su temperamento, su facilidad para relacionarse, su búsqueda de
dinero, su cariño por sus amigos y familia, su maestría en la lengua
francesa en la cual fue un autentico autor, la expresión de su fe
cristiana, y su interés en la investigación en medicina y alquimia.
[1159]
Después de un
año en Roma, regresó al final de 1608 no a Dax sino a París,
probablemente para una misión temporaria, pues ya en 1610 había
esperado regresar a su madre con un buen beneficio eclesiástico.
Vicente estaba tratando con una abadía arruinada, San Leonard de
Chaume, cerca de La Rochelle, lo cual sólo lo involucró en pleitos.
Sin embargo, también lo dio la oportunidad de hacerse amigo de un
buen sacerdote y aprender su conducta pastoral entre los
protestantes que no cumplían el Edicto de Nantes en los lugares que
tenían concedidos. Por consiguiente, Vicente permaneció en París.
Estos años de
intentos y fracasos lo llevaron a reflexionar, y frecuentó la
compañía piadosa de Pierre de Bérulle, quien por entonces estaba
leyendo a Teresa de Ávila (él ya tenía la primera edición en
español), Ignacio de Loyola, Luis de Granada, Francisco de Asís,
Lorenzo Scupoli, Francisco de Sales, y otros. Esto no detuvo a
Vicente, sin embargo, de seguir buscando un ingreso económico.
Él se alojó en
el Oratorio, fundado por Bérulle el l1 de noviembre de 1611. Su
espiritualidad se centraba en Jesucristo, hijo encarnado de Dios. En
el Oratorio había una conferencia espiritual semanal, especialmente
en las fiestas litúrgicas del año; la Eucaristía fue venerada; la
Virgen María tenía su lugar, tal como Bérulle insistía, en la misión
de la Iglesia, y él mencionó al más pobre entre los pobres. Vicente
fue su primer discípulo, junto con François Bourgoing, y hasta su
muerte mantuvo en práctica las líneas principales del espíritu de
Bérulle. Él pudo nutrirse de varias corrientes espirituales a la vez
que se centraba en la humanidad de Jesús, hijo eterno de Dios y el
adorador perfecto de su Padre, enviado por él para encarnarse entre
nosotros, impregnarnos con sus " estados " y su espíritu, y para
enviarnos a continuar su misión. En nuestros tiempos modernos esto
se llama La Escuela Francesa de Espiritualidad, pero no era una
escuela " rígida ", porque autores de todos los países la nutrían.
Bérulle era muy abierto y sus discípulos eran de variado tipo.
En 1612
Vicente tomó posesión del pastorado de Clichy cerca de París,
reemplazando a Bourgoing que se había unido al Oratorio. Allí
encontró un modesto ingreso económico, así como la dirección de una
parroquia, y los derechos señoriales para pagar y otro ingreso a
recibir. Esto le permitió trabajar en el edificio de la iglesia, y
su pastorado le trajo sobre todo las alegrías de un pastor celoso en
medio de buenas personas.
Él permanecía
fiel a su pastorado incluso después de que entrar en la casa de los
Gondis al final de 1613 para enseñar a sus niños. Su joven edad le
permitía dedicar tiempo al estudio, la meditación, y predicar a los
campesinos de los numerosos pueblos de Gondi, a quienes invitó a
hacer una confesión general, según la práctica ya en existencia.
Sus raros
sermones restantes datan de este periodo, y ya se centraban en la
Trinidad, la Encarnación, y la Eucaristía en una actitud de
adoración. Ellos también tratan especialmente sobre el catecismo y
citaban el ejemplo de los protestantes, así como el de los santos.
Encontramos en él un sentido sólido de la Iglesia y del obispo.
Un día en
enero de 1617, cerca de Amiens, un anciano que había hecho su
confesión general contó a la Señora de Gondi su alegría de haberse
librado, antes de la muerte, de los grandes pecados que había
ocultado hasta entonces. Aquí vemos a Vicente liberado del sello
confesional, ya que la señora contó la historia y le pidió que
predicara sobre esto en la iglesia de Folleville el 25 de enero. El
efecto fue tal que tuvo que pedir a los jesuitas de Amiens que
fuesen a ayudarlo a oír confesiones. Vicente descubrió que una
misión podría ser mucho mejor si el trabajo lo hacía un equipo.
Durante este
periodo, el Arzobispo De Marquemont de Lyons quiso hacer de
Châtillon-les-Dombes (actualmente Châtillon-sur-Chalaronne) un
centro para las misiones, ya que la región había sufrido por la
conquista de esta parte del Savoy en 1599 bajo Henry IV. Este
pequeño pueblo había sido devuelto a los franceses parcialmente en
ruinas, pero había vendado sus heridas, y la parroquia era vital,
animada por los sermones del mismo Padre Bourgoing, ahora un
Oratorian, en 1616. El arzobispo le pidió a Bérulle que fundara allí
una comunidad Oratorian. Debido a que ya se había fundado una en
Lyon en enero de 1617, parecía que el arzobispo se sentiría
satisfecho si Bérulle le pedía a Vicente ir a Châtillon.
Indudablemente feliz de escapar de sus obligaciones con los Gondis,
Vicente estuvo inmediatamente de acuerdo y tomó posesión de su
parroquia el primero de agosto de 1617. Los seis sacerdotes allí,
miembros de una " sociedad, " una clase de división de los
canónigos, eran fuertes, y Vicente pudo trabajar con un equipo.
[1160]
Un domingo,
antes de la misa, alguien le pidió que invitara a parroquianos
benévolos a ayudar a una familia pobre enferma. Las mujeres
respondieron más allá de toda expectativa. La única cosa para hacer
era sugerirles que organizaran su actividad para darle continuidad.
Después de una regulación temporaria, tres meses de reflexión en
conjunto las llevaron a una verdadera regla de vida espiritual y
caritativa. Juntó la unión con Dios con amar al vecino, en un
servicio espiritual y corporal, " con caridad, humildad y
simplicidad ".
Nutridas por
lecturas espirituales, estas Señoras de la Caridad fueron capaces de
evangelizar al enfermo y acompañar al moribundo mientras ayudaban a
sus cuerpos enfermos, todo esto mientras manejaban cuidadosamente
sus propios fondos. Esta asociación aún existe, pero con un nuevo
nombre en Francia, " Equipos San Vicente ". Ellos están unidos en la
Asociación Internacional de Caridad.
Los Gondis
tuvieron éxito en lograr que Vicente regresara para la Navidad de
1617. En Châtillon, su ayudante se hizo cargo de la Caridad y fue
nombrado pastor. La señora de Gondi liberó entonces a Vicente de sus
obligaciones docentes, y, con otros sacerdotes voluntarios, dio
misiones en los pueblos que pertenecen a la familia, en la Île-de-France,
Champagne y Picardy dónde se establecieron las Confraternidades de
Caridad de la cual la Señora de Gondi era pieza clave. Él encontró a
muchas otras personas, incluso la viuda Louise de Marillac, quien
poco a poco se involucró con las Caridades.
En 1622,
Francis de Sales lo había nombrado superior de las Monjas de la
Visitación en París, reemplazando en esa tarea a Charles de la
Saussaye, a quien Francis nombró en 1619, en el momento de la
fundación de este monasterio, y quién murió en diciembre de 1621.
Vicente continuó siendo su superior hasta su muerte. En ese periodo,
fundó otros tres monasterios de la Visitación y les dio regularmente
conferencias espirituales. También hizo lo que pudo para conseguir
dinero para ellos, tal como lo hizo para otras comunidades.
En cuanto a
las misiones, sus colaboradores comenzaron a cansarse, pues no todos
tenían las mismas opciones o quizás la misma resistencia.
Impresionado por Mateo 25:40, lo que has hecho al menor de mis
hermanos, me lo has hecho a mí, Vicente creyó que Jesús realmente
estaba en los pobres. Él honró a Jesús tanto en los pobres como en
los actos de devoción, algo que no rechazó, pero tampoco divulgó.
Tres
compañeros parecían determinados. La señora de Gondi lo convenció de
unirse a ellos " para la salvación de las almas pobres, honrar el
misterio de la Encarnación, la vida y la muerte de Jesucristo, por
el amor de su más santa madre ". Se recaudaron fondos el 17 de
abril de 1625, pero el 23 de junio, la Señora de Gondi murió,
desgastada en su servicio a los pobres.
Los tres
primeros cofrades se unieron a Vicente el 4 de septiembre de 1626.
Esta
Congregación de la Misión pretendía predicar el evangelio a los
pobres siguiendo a Jesús, quien proclamó esta su misión en Lucas
4:18. Creció rápidamente y extendió más allá de las tierras de los
Gondis.
Vicente y sus
misioneros dieron especial énfasis a la Trinidad, la creación, el
fin del hombre, que es el cielo, pero ellos no podían omitir enseñar
la Encarnación y la vida de Jesús, los sacramentos, los pecados y el
juicio final. Aunque él había escrito, en el borrador de un sermón
"rescatar las almas del pecado y atraerlas hacia el bien ",
rápidamente lo corrigió para leer: "para atraer las almas al cielo
". Éste era su típico énfasis, porque él bien sabía que todos son
pecadores. A un hermano moribundo, quizás agobiado por sus pecados,
declaró: " El trono de la misericordia [de Dios] es la grandeza de
los pecados a ser perdonados". Nosotros estamos aquí lejos de una
deidad atemorizante. Los misioneros predicaban sobre moral en la
mañana temprano, llamando esto "el sermón", y sobre doctrina en la
tarde, algo que llamaban " el gran catecismo ". Varios obispos, y luego Adrien Bourdoise y Bérulle, habían abierto seminarios para formar mejor a los sacerdotes, sin éxito evidente. Vicente vio la necesidad de que los buenos pastores mantengan el resultado de sus misiones, comprendiendo que muchos candidatos no gustarían verse encerrados para estudiar por periodos muy largos. A sugerencia del obispo de Beauvais en 1628, él inició retiros de dos semanas de duración para preparar a los candidatos a la ordenación. Para ello, recibían conferencias sobre doctrina, moral, y ministerio pastoral, en particular la administración de los sacramentos, y tenían ejercicios prácticos.
Esto
[1161]
se percibió tan fructífero que estos ejercicios para los
candidatos a la ordenación comenzaron a requerirse casi en todas
partes. En un corto periodo podían solamente refrescarse los
rudimentos de la fe e inculcarlos con un sentido de adoración. Los
misioneros los invitaron a dejarse impregnar con los actos, las
virtudes y los sentimientos de Jesús, con amor por la Eucaristía, y
con cuidado por una vida apostólica valiosa. En su expresión, esto
era " reverencia hacia Su Padre y caridad hacia la humanidad ".
Muchos
participantes pidieron continuar su formación de la misma manera
activa, y empezando en 1633, se iniciaron las Conferencias de los
martes. En éstas, los sacerdotes compartían lo que ellos habían
logrado en la materia adoptada la semana anterior. Él les pidió que
leyeran un pasaje del Evangelio todos los días, adorando las
verdades en él, entrando en los sentimientos de estas verdades y
determinándose a practicarlas. Uno de ellos, Jean-Jacques Olier,
creó esta fórmula: " Jesús en nuestro espíritu, en nuestro corazón y
en nuestras manos ". Su espíritu era " honrar la vida de nuestro
Señor Jesucristo, su sacerdocio eterno, su sagrada familia, y su
amor por los pobres ".
A su turno,
estos jóvenes sacerdotes predicaron las misiones. Uno de éstos era
Bossuet, quien comenzó su largo servicio como un predicador durante
una misión que le fue dada en Metz.
Entretanto, el
ex -leprosario de Saint-Lazare, al norte de París, un señorío feudal
con "alta, media y baja jurisdicción", había sido entregado a los
misioneros, no sin algunos obstáculos, y de este lugar proviene el
popular nombre de la comunidad de los Lazaristas. Aquí está el padre
Vicente, ahora un señor feudal, con derechos a recolectar, teniendo
que manejar la Feria de San Lorenzo bajo su jurisdicción, y
administrando justicia con personal laico (un alguacil, un juez y un
sargento en armas.) Nadie podía imaginar esto. Él hizo todo lo que
pudo en honor de los pobres.
Las Caridades
crecieron rápidamente. En París, las Señoras de la Caridad no se
mostraron igual en la tarea y usaban a sus sirvientes para que las
ayudaran, algo que claramente no era su vocación.
A comienzo de
1630, mientras él estaba ayudando a la Señora de Villeneuve en la
fundación de las Hijas de la Providencia, establecida para ayudar a
las mujeres jóvenes en peligro, algunas buenas muchachas del pueblo
se hicieron presentes para servir a los pobres bajo la dirección de
las Señoras. La más conocida de ellas fue Marguerite Naseau, quien
murió a raíz del contacto con una mujer afectada por una peste en la
primavera de 1633.
Louise de
Marillac estaba de acuerdo en ocuparse de este trabajo, y ella los
congregó finalmente el 29 de noviembre de 1633, fundando con
Vicente, las Hijas de Caridad.
Tendrían el
mismo espíritu que las Señoras: "honrar a Nuestro Señor Jesucristo y
su santa madre en su servicio espiritual y corpóreo por los pobres
enfermos, " instruyéndolos en las cosas necesarias para la
salvación, con caridad, humildad y simplicidad.
Apenas
comenzaron a trabajar en las parroquias de París cuando ya eran
requeridas casi en todas partes. Comenzando en 1632, las tropas de
Luis XIII y Richelieu con el apoyo de los suecos protestantes,
habían invadido Lorraine. Su duque había dado la bienvenida a Gaston
d'Orléans, el hermano de Luis XIII y enemigo jurado de Richelieu, y
le había dado su hermana en matrimonio a Gaston.
Los refugiados
pronto invadían París, y necesitaban ayuda. Vicente así lo hizo con
el Barón de Renty y la Compañía del Sagrado Sacramento, cuyos
miembros enviaron ayuda a la zona alrededor de Nancy. Mas tarde
envió a las Hijas a los ejércitos para cuidar a los heridos en
Champán y Picardy.
En 1634, apoyó
la hermana agustiniana Geneviève Bouquet a reformar el hospital de
las Hermanas de Hôtel-Dieu en París, y a la Señora Goussault a
fundar las Señoras de Caridad en ese mismo hospital. Sus dones se
extendieron a Lorraine y luego a otras provincias enteras. Ellos
siempre colaboraron con la Compañía del Sacramento Bendito y Charles
Maignart de Bernières, una de cuyas hijas era una monja en Port-Royal
y se ocupaba de llevar sus cuentas.
En 1635
Vicente envió misionarios a Toul, y desde 1639 hasta aproximadamente
1645, cada convoy mensual salía con ayuda para los habitantes de
Lorraine. Estos misioneros acompañaban las columnas de refugiados
que llegaban a las ciudades, especialmente a París. En París, otro
trabajo fue el de los niños abandonados, los Expósitos. Sus Hijas se
convirtieron en sus madres a partir de 1638, generosamente apoyadas
por las Señoras.
A partir de
1641, trabajó en los seminarios mayores de Annecy, Cahors, etc. Las
casas para las misiones rurales se volvieron numerosas, al igual que
las casas de las Hermanas.
Para ayudar a
este mundo a ganarse la vida, dirigió granjas, y el rey le concedió
impuestos en los dominios reales, peajes, etc., Él también invirtió
[1162] en varias compañías de carruajes, parte de lo cual se
concedía a una y otra comunidad religiosa. Quizá también se
concedían precios reducidos a los misioneros, a las Hijas y a las
Señoras para llevar a cabo sus numerosos viajes.
Él reunió todo
esto en la vida espiritual: un gerente fiscal era la imagen de la
actualización de la Providencia. Así como las personas divinas de la
Trinidad observaban el mundo en sus relaciones entre ellos, así los
sirvientes de los pobres debían unir en su trabajo contemplación y
diálogo interior con Dios. Debían manifestar la caridad de Dios y la
providencia para los pobres.
El padre
Vicente se volvió una persona muy conocida. En vano intentó atraer a
Richelieu hacia la paz. Después de la muerte de Luis XIII, Anne de
Austria, regente de Francia, lo convocaría al Consejo de Conciencia,
un tipo de ministerio de asuntos eclesiásticos, que se ocupaba de
nominaciones para las diócesis, abadías, el profesorado de teología
en la Sorbonne, etc. Más de una vez tendría que resistirse a Mazarin,
no siempre con éxito. Muchas personas notables lo apreciaron,
aconsejaron y ayudaron financieramente.
Entonces
apareció el peligro del Jansenismo. Vicente ya lo había notado en su
amigo San Cyrano, y entonces se enredó en el forcejeo con otros
teólogos y obispos, llevando luego a la condenación papal de las
Cinco Proposiciones. Su amigo Nicolás Cornet derivó éstas de varias
tesis de estudiantes de la Sorbonne, y estas también parecían
encontrarse en el libro Agustinos, de Cornelius Jansen, teólogo de
Louvain.
Pero luchando
contra esta enseñanza según la cual Jesucristo no murió para todos
sino sólo para los predestinados, Vicente aún se negaba a atacar
personas. Cuando tuvo que someterse a interrogatorios, como el 31
marzo y 1 y 2 de abril de 1639, en el momento del entierro de San
Cyrano, respondía habitualmente con evasivas.
No obstante, a
través de las Hijas de Caridad, a través de él y a través de las
Señoras de Caridad, los dones pasaron de Marie de Gonzague, quien se
convirtió en reina de Polonia, a la Madre Angélique Arnauld, abadesa
de Port-Royal des Champs para cuidar de los pobres en los pueblos
circundantes. Más aun, él nunca se enredó con su colega Maignart de
Bernières en la ayuda dada a Champagne, Picardy y la Île-de-Francia.
Lo mismo ocurrió con sacerdotes y obispos que favorecieron el
Jansenismo. Él continuó invitándolos a someterse al juicio de Roma.
Jansenius había escrito en dos lugares en su libro que él se
sometería a Roma, pero murió antes de la publicación del libro y
Roma dio su propio juicio. Sus discípulos, sin embargo, no lo
siguieron en este punto.
En estos
mismos años, Vicente fundó misiones rurales en Córcega, Italia,
Escocia, Irlanda y Polonia. Finalmente también logró en dos etapas
su gran sueño de una misión lejana. El primer paso estaba en el
mundo del Islam, apoyando a esclavos cristianos capturados en Túnez
y Argelia en 1645. El segundo era su orgullo y alegría, Madagascar,
en 1648. Desgraciadamente, experimentó la muerte de varios
misioneros durante el viaje a Madagascar. Esto pasó al mismo tiempo
que una peste diezmaba a sus cofrades en Génova, y mientras la
persecución de Cromwell estaba castigando a sus hombres en Escocia e
Irlanda. Su fe había sufrido un gran golpe, pero él buscó apoyo en
los comienzos de la Iglesia, que Dios construyó pese a la aparente
destrucción de los mártires.
En 1649,
estaban los Fronde y sus ayudantes malignos, desde Champagne en el
este hasta las puertas de París, e incluso en el sur hasta Aquitania.
Vicente fue a San-Germain para sugerir que Mazarin se resignara a
afianzar la paz, pero fue en vano. Luego de una prudente huida, una
huida a caballo casi al estilo Far West en el pleno invierno con su
secretario el Hermano Ducournau, él ayudó en las negociaciones para
la reconciliación, pero nunca volvería a sumarse al Consejo de
Conciencia.
Durante su
participación en varias misiones, a pesar de los problemas en sus
piernas, Vicente continuó formando a sus discípulos. A pesar del
saqueo de las bibliotecas y archivos de Saint-Lazare por los
revolucionarios el 13 de julio de 1789, todavía tenemos dos
volúmenes de aproximadamente 400 paginas con sus conferencias a los
misioneros y dos volúmenes de 700 páginas con conferencias a las
Hermanas, además de ocho volúmenes de cartas.
Él nunca
escribió libros, pero quiso dejar un resumen de su manera de vivir
siguiendo a Cristo el adorador del Padre y evangelizador de pobres.
Después de
trabajar durante diez años con sus cofrades, finalmente distribuyo
el pequeño volumen de las Reglas Comunes en 1658. Es una síntesis
muy bien construida con cuatro líneas principales: la Trinidad, la
fuente de donde todo viene y hacia donde todo volverá; la
Encarnación, pues Jesús es el centro y el " prototipo de todos los
estados y condiciones humanas ", la Eucaristía; y la Virgen Maria.
La práctica descansa en cuatro virtudes básicas: la búsqueda de la
gloria de Dios y para la voluntad de Dios; la entrega a la
Providencia; y la caridad de Jesucristo que nos motiva; y en cinco
virtudes que facilitaron el contacto misionero: humildad,
simplicidad, mansedumbre, el olvido de uno mismo (qué él llamó
mortificación) y el celo. " Si el amor es un fuego, el celo es su
llama ". Todo es animado en la oración.
Su estudio y
experiencia, con sus cofrades y hermanas provenían de este pequeño
texto (aunque algunos puntos anticuados los han llevado a ser
actualmente descuidados), y en sus comentarios de las reglas.
[1163]
Sus
conferencias son densas y presentan una enseñanza profunda,
engalanadas con un vibrante y a veces chispeante estilo. Uno puede
percibir en ellos una experiencia mística que modestamente él
siempre intentó esconder. Después de preguntarles a las hermanas:
¿ustedes saben, Hijas mías, si Dios quiere hacer Santas Teresas de
ustedes?" Habló entonces sobre la contemplación imbuida y el amor
puro. Aprecia que hablaba de su propia experiencia, pero aquí nos
estamos inmiscuyendo en su vida privada.
Durante sus
últimos meses de vida estuvo confinado en su cuarto debido a las
heridas en sus piernas, pero continuó dirigiendo sus familias,
gracias a sus fieles hermanos secretarios. Uno de sus cofrades
guardó un cuidadoso registro de sus últimas semanas.
A partir del
18 de septiembre de 1660, tuvo periodos largos de adormecimiento.
Sus cofrades lo llevaron a misa el domingo 26 de septiembre, y luego
de varias alarmas durante la noche, el día 27, hacia las 4:30 de la
mañana, "murió en su silla, completamente vestido, cerca del fuego".
De acuerdo con
las costumbres de la época, se extrajeron y pusieron a parte su
hígado, intestinos y corazón, y su cuerpo fue enterrado en un
espacio debajo el coro de la capilla, al día siguiente, el 28. Henri
de Maupas du Tour dio su oración fúnebre el 23 noviembre en Saint-Germain-l'Auxerrois,
París.
Después de
varios años, sus cofrades mantuvieron entrevistas con sobrevivientes
de varias regiones, las que continuaron mientras preparaban el
proceso de su beatificación, que oficialmente comenzó en 1705. La
beatificación tuvo lugar el 21 de agosto de 1729. El 25 de
septiembre, su ataúd fue abierto y comenzó la distribución de
reliquias, ya que la costumbre marcaba que algunas debían ir para el
Papa y otras varias autoridades.
Finalmente,
dos milagros sobre un total de seis fueron reconocidos, y su
canonización se celebró el 16 de junio de 1737, junto con la de
Francis Regis, Juliana Falconieri y Catherine de Génova (Catherine
Fieschi).
Durante la
Revolución, la casa de las madres (Saint-Lazare) que alimentó unos
800 pobres cada día, fue saqueada el 13 de julio de 1789. Entonces
sus huesos fueron escondidos y la Congregación fue suprimida en
Francia en 1792. Debido a que Saint-Lazare se había convertido en
prisión de mujeres, Luis XVIII, en 1817, devolvió a los Lazaristas (Vicenteianos),
el Hôtel de Lorges, en la rue de Sèvres 95 dónde los restos de San
Vicente permanecen en una urna encargada por el arzobispo de París,
gracias a un pedido nacional, y donde fueron depositados en 1830.
Además de las
Señoras de Caridad, ahora los Equipos San Vicente, las Hermanas de
la Unión Cristiana, la Congregación de la Misión (Lazaristas), todos
fundados por él, otras instituciones reclaman su espíritu: la
Sociedad San Vicente de Paúl, los religiosos de San Vicente de Paúl
y muchas congregaciones de mujeres. En París en el siglo XIX, hubo
incluso un albergue masónico de San Vicente de Paúl, patrón de los
filántropos. En 1885, después de muchos pedidos, Leon XIII nombró a
Vicente patrón de los trabajos de caridad.
Textos : Saint Vicente de
Paúl, Correspondance, Entretiens, Documents, 14 vol., París: Gabalda,
1920-1925, y vol.
XV, con nuevas
cartas, in. Mission et
charité, nos. 19/20, 1970. [Saint Vicente de Paúl.
Correspondencia, Conferencias, Documentos.
Brooklyn, N.Y.: New City Press, 1985--] - Brother Louis Robineau,
Carnets, editado por André Dodin, como M. Vincent raconté par son
secrétaire, París: O.E.I.L., 1991. Biografías : - Louis Abelly, La Vie du Vénérable serviteur de Dieu Vicente de Paúl, (La vida del venerable sirviendte de dios San Vicente de Paúl) 3 libros en 1 volumen. París 1664 (Contiene numerosos textos citados en extensos, pero sin fechas, y con un toque de su estilo) En inglés: Ed. John E. Rybolt, New Rochelle, N.Y.: New City Press, 1993.] - Pierre Collet, La Vie de saint Vicente de Paúl, Nancy 1748, 2 vol. (Contiene varias adiciones al texto de Abelly, este texto es además bastante editado, pero contiene mas fechas) -Pierre Coste, Monsieur Vincent, le grand saint du Grand Siècle, París: Desclée, 1931, 3 vol. (Pese a algunas omisiones, este es un texto irremplazable).. Trad. Joseph Leonard. Westminster, Md: Newman Press, 1952.] - André Dodin, Saint Vicente de Paúl et la Charité, colección "Maîtres spirituals", París: Seuil 1960. (Muy buena introducción). [Ingles: Vicente de Paúl and Charity. A Contemporary Portrait of His Life and Apostolic Spirit. Ed. Hugh O'Donnell, M. Hornstein, New Rochelle, N.Y.: New City Press, 1993.]- Arthur Loth, Saint Vicente de Paúl et sa mission sociale, París: Dumoulin, 1880. (Un trabajo serio, aunque un poco anticuado, tiene destacables ilustraciones). - Bernard Pujo, Vicente de Paúl, le précurseur, París: Albin Michel, 1998 (Trabajo popular, pero riguroso y actualizado, contiene muchas notas) Paris:Centurion, 1980 (album ilustrado). - Comme un grand feu, Strasbourg: Signe, 1995 (vida ilustrada de san Vicente y sus misiones). [Ingles: Charpy, Elisabeth, et al., eds. Like a great fire. Vicente de Paúl. Strasbourg, France: Editions du Signe, 1995.]
[1164]
Estudios : - André Dodin,
Monsieur Vincent parle à ceux qui souffrent, Desclée De Brouwer,
1981; François de Sales, Vicente de Paúl, les deux amis, París:
O.E.I.L. 1984. - Robert P. Maloney, Un Chemin vers les pauvres,
spiritualité de saint Vicente de Paúl, D.D.B. 1994.
[Ingles: The Way of Vicente
de Paúl: A Contemporary Spirituality in the Service of the Poor.
Hyde Park, N.Y.: New City
Press, 1992.] - Alexandrette Bugelli, Vicente de Paúl, une pastorale
du pardon et de la réconciliation, la confession générale, Fribourg:
Editions Universitaires; París: Cerf, 1997. - René Wulfman, Charité
publique et finances privées. M. Vincent, gestionnaire et saint,
Atelier Reproduction Thèse, Lille III, 1997.
Periodicos : - Au temps de Saint Vicente de Paúl et aujourd'hui.
Tarjetas, con ocho paginas de
textio y material actualizado; tres veces al año, disponible en "Animation
Vincentienne", 16 Grande-Rue Saint-Michel, 31400 Toulouse, in
Frances; dos numeros: no. 25, 1971; no. 50, 1990: Monsieur Vincent,
témoin de l'Évangile. - Vincentiana, International revistad de la
Congregacion de la ,disponible en Curia Generalizia, Via dei Capasso,
30; 00164 Rome, Italy. Publicada seis veces al año, en ingles,
spañol y francés.
Hay muchas biografías
cortas y medianas sobre Vicente disponibles en varios idiomas,
algunas traducidas de los idiomas europeos principales, es útil leer
o releerlas de tiempo en tiempo, o al menos leer partes de ellas. A
menudo algo nuevo nos impactará, o veremos algo bajo una nueva luz.
Los cofrades de cada grupo sabrán cuales son consideradas las
mejores en su propio idioma. " El Mundo de Monsieur Vincent " por
Mary Purcell, una irlandesa, se publicó en 1963 y se reimprimió en
1989. Muchas personas piensan que es el mejor libro en inglés sobre
Vicente. Se ha traducido al indonesio. La biografía de Jean Calvet,
publicada en francés en 1948, se tradujo al inglés en 1952. La corta
biografía de Luigi Mezzadri se publicó en 1989 y se ha traducido al
francés, inglés y español.
Las tres biografías
mayores son aquéllas de Louis Abelly, Pierre Coste y José María
Roman.
Abelly
El libro de Abelly se
publicó en 1664, cuatro años después de la muerte de Vicente. Tiene
varios defectos. Al citar las cartas de Vicente o sus conferencias a
menudo cambió párrafos, frases o palabras, porque consideraba que el
estilo de Vicente no tenía calidad literaria. Él además tenía una
idea preconcebida de como debía ser un santo sacerdote, e intentó
encajar a Vicente en este esquema. Da la impresión que Vicente era
un santo desde su niñez, y omite cualquier cosa que consideró
impropia para su imagen preconcebida.
Por otra parte, hay
dos aspectos positivos e importantes en el libro de Abelly. Primero,
estaba escribiendo acerca de un hombre al que había conocido
personalmente. Debido a esto logramos vislumbrar al verdadero
Vicente. Segundo, Abelly consiguió rescatar memorias e impresiones
de otras personas que también conocieron a Vicente personalmente,
especialmente el Hermano Bertrand Ducournau, uno de los secretarios
de Vicente.
En 1985 André Dodin CM
publicó un libro sobre la biografía de Abelly: " La Legende et
l'Histoire: De Monsieur Depaul a San Vicente de Paúl ": [Leyenda e
Historia: del padre de Paúl a San Vicente de Paúl]. En el Otoño de
1993 en un número de Colloque, el periódico de la provincia
irlandesa, habrá un artículo de Andrew Spelman CM. Sobre el libro de
Dodin .
Coste
La biografía en tres
volúmenes de Coste fue publicada en 1932. Contiene un relato muy
detallado de las actividades de Vicente, pero a pesar de eso no da
una idea clara de la clase de hombre que era. Mi opinión sobre la
biografía de Coste es que un cofrade debe leerlo alguna vez en su
vida, y luego de eso releer partes de vez en cuando, cuando fuera
necesario para encontrar los hechos. Alguien dijo que la biografía
de Coste era mas el trabajo de un archivero en lugar del de un
historiador o biógrafo.
Se tradujo al español
e italiano, y uno o dos de los volúmenes se tradujeron al alemán.
Roman:
Se publicó en 1981, la
primera gran biografía desde Coste. Es más corta que la de Abelly o
Coste, pero tiene en cuenta el progreso que se ha hecho en los
estudios Vicentinos en el medio siglo que transcurrió desde Coste.
Se ha traducido al
italiano y al polaco, y una traducción inglesa será publicada más
adelante en este año.
Ya dije que es
importante leer y releer biografías de Vicente; es más importante,
sin embargo, leer y releer lo que él escribió.
Lo que Vicente
escribió
Las escrituras
supervivientes de Vicente fueron publicadas por Coste en doce
volúmenes, ocho de cartas y cuatro de conferencias. Nada de este
material fue pensado por Vicente para ser impreso o publicado. El
único trabajo que pensó imprimir y hacer circular en forma limitada
fueron las Reglas Comunes de la Congregación de la Misión.
Quiero decir algo sobre estas escrituras bajo cuatro títulos: Las Reglas Comunes, las cartas, las conferencias a la comunidad de Saint Lazare, y las conferencias a las Hijas de Caridad.
Las Reglas Comunes
Vicente escribió las
Reglas Comunes en latín. Pienso que se han traducido a la mayoría,
si no a todos, los idiomas de las diferentes Provincias de la
Congregación. Es importante que una traducción buena y atractiva
esté disponible si los cofrades deben conocer o sentirse atraídos
por Las Reglas Comunes. En la Provincia irlandesa durante muchos
años tuvimos una traducción que se había vuelto anticuada, en un
lenguaje arcaico y poco atractivo que desanimó a los cofrades a leer
las Reglas Comunes.
Las Reglas Comunes
tienen un gran defecto. Vicente combinó dos cosas en un libro, guías
para la espiritualidad y guías para la administración. En las guías
para la administración hay algunas cosas que pertenecen al siglo
XVII y hay algunas cosas que pertenecen a Francia. Algo que es
completamente siglo XVII o completamente francés nosotros, que no
somos ni del siglo XVII ni franceses, podemos ignorar. Mucho del
material acerca de la administración de casas comunales cae en una u
otra de estas categorías.
La mayoría del
material de las Reglas Comunes acerca de la espiritualidad es
todavía válido para nosotros en el siglo XX, porque trata de los
elementos esenciales e inmutables de la relación de una persona con
Dios: la oración, la lectura de las escrituras, otras lecturas
espirituales, la relación con otras personas, virtudes y
autodisciplina.
Debido a que las
Reglas Comunes fueron escritas por Vicente para nosotros como su
comunidad, es importante que las leamos regularmente. En el ultimo
capitulo nos recomiendan leerlas cada tres meses. Es probablemente
mejor leer una parte de ellas un determinado ida cada semana; la
lectura regular es esencial si queremos conocerlas bien, y para ser
capaces de distinguir lo que aun es valido para nosotros hoy de
aquello pasado de moda. Como ya dije, esto requiere primero que nada
distinguir entre aquellas guías administrativas de aquellas guías
espirituales.
Las Cartas de Vicente
Como las Reglas
Comunes las cartas son las propias palabras de Vicente, tanto las
que escribió personalmente como las que dictó a sus secretarios. De
todas maneras, las reglas comunes fueron escritas para ser leídas
por la Congregación entera, mientras que las cartas fueron escritas
para personas individuales. Además, las Reglas comunes fueron
escritas en latín en un estilo bastante formal, mientras que las
cartas fueron escritas en el idioma francés ordinario de cada día.
Esto quiere decir que las cartas son el medio por el cual hoy nos
ponemos en el más estrecho contacto con el verdadero Vicente. Por
esta razón los invito a aquellos de ustedes que tengan un
conocimiento lo suficientemente bueno del francés a que lean las
cartas en francés en vez de traducciones.
Han sobrevivido mas de
tres mil cartas de Vicente. Se ha estimado que escribió
aproximadamente 30.000, lo cual probablemente sea una
sobrestimación.
El primer punto que
quiero destacar afectará quizá a sólo un pequeño número de ustedes,
aquellos que pueden leer las cartas en francés o que tengan una
completa traducción de todas las cartas en su propio idioma; creo
que hay un juego completo en español y otro casi completo en
italiano.
Ustedes son aun muy
jóvenes, menos de 12 años de ordenados. Yo los conminaría a
decidirse a leer todas las cartas, en orden cronológico; esto quiere
decir comenzar con el volumen I y continuar leyendo sistemáticamente
a través de todos los volúmenes. La única manera de hacerlo es
asignarse a sí mismo una cierta cantidad de paginas para ser leídas
cada día. Además, tomen notas mientras leen. Les puedo asegurar que
el trabajo bien vale la pena. Pasaron mas de veinte años desde mi
ordenación cuando yo hice esto, ahora los insto a hacerlo a una edad
más temprana y así obtener un beneficio mayor de la lectura.
Para aquellos que no
saben francés y para quienes no existe disponible una traducción
completa, tendrán que hacer uso de cualquier selección de cartas que
encuentren en su propio idioma. Mi consejo es leer todo lo que
encuentren disponible, y tomar notas mientras leen.
Las cartas de Vicente, como ya lo dije, estaban dirigidas a personas individuales sobre problemas particulares relevantes para esas personas. Esto significa que puede no aplicarse siempre a nosotros o a otros lo que él escribió en una carta. Son interesantes para nosotros porque muestran como Vicente trataba a la agente y sus circunstancias. Esto quiere decir que deberíamos, si es posible, conocer algo sobre la persona a la cual la carta iba dirigida, acerca de la casa en la cual vivía, y acerca de la situación en cuestión. La fecha de la carta mostrará en qué periodo de la vida de Vicente fue escrita, y esto puede resultar interesante porque lo que él dijo en la primer parte de su vida podría ser diferente de lo que dijo mas tarde. Finalmente, la mayoría de las cartas no tratan de la espiritualidad. Cuando una carta no trata de la espiritualidad tenemos que recordar, una vez más, que fue escrita para una persona particular en una situación particular y puede no ser para aplicación general.
Las Conferencias a la
Comunidad en el St. Lazare
En los Volúmenes XI y
XII de Coste hay 224 artículos; la mayoría de ellos son llamadas
conferencias o extractos de conferencias, pero algunas son
repeticiones de oraciones. André Dodin CM publicó una edición de un
solo volumen revisado de este material en 1960, con algunos
agregados.
Al contrario de las
Reglas Comunes y las cartas, estos artículos, tal como los conocemos
ahora, no fueron escritos por Vicente. Fueron reconstruidos, con
variado grado de precisión, de notas hechas por algunas personas que
estaban presentes cuando Vicente daba sus charlas.
En la Introducción al
Volumen XI Pierre Coste explica cómo este material ha sobrevivido.
No hay ninguna necesidad de explicar esto aquí, pero Coste muestra
que hay 31 conferencias que son reconstrucciones más auténticas que
las otras. Éstas son de los últimos años de la vida de Vicente y
fueron hechas sistemáticamente por el Hermano Bertrand Ducournau,
uno de los secretarios de Vicente. Él tenía una doble calificación
para hacer bien este trabajo: había sido un secretario profesional
antes de unirse a la Congregación, y era de la misma parte de
Francia que Vicente y, por consiguiente, estaba bien interiorizado
con el estilo y vocabulario de Vicente
He preparado una
página que contiene las fechas de estas conferencias con el número
de cada una en ambas ediciones, la de Coste y la de Dodin. Sugiero
que lean estas 31 conferencias antes que ninguna otra, y que las
relean más a menudo. Como dije, estas son las que reproducen más
auténticamente lo que Vicente dijo.
Si ustedes no leen
francés o si no tienen disponible una traducción completa, deberán
hacer el mejor uso posible de cualquier selección hecha en vuestro
propio idioma. Chequeen si alguna de las 31 conferencias que
mencioné están en alguna selección que ustedes tengan; lo sabrán por
las fechas si el número de la página de Coste o Dodin no figura.
Las Conferencias a las
Hijas de Caridad
Cuando daba
conferencias a las Hijas, Vicente a menudo le daría a Louise las
notas que había preparado para la conferencia, y ella a menudo se
las devolvería para su revisión o reconstrucción de la conferencia.
El nunca hizo esto con las conferencias a las cofrades.
Cuando leemos las
conferencias a las Hijas siempre debemos tener presente que fueron
dadas a una audiencia muy particular, la mayoría de la cual era poco
educada e incluso iletrada. Vicente adaptó sus ideas sobre
espiritualidad a esta audiencia, y no podemos tomar lo que les decía
como una guía general. Por ejemplo, en una conferencia estaba
tratando de animarlas a rezar bien. Él dijo:
Estoy persuadido que
aprender es inútil, y que un teólogo, no importa cuan instruido
pueda ser, para hacer sus oraciones no recibirá ninguna ayuda de su
aprendizaje (IX, 200).
Esto, por supuesto,
simplemente no es verdad; él lo dijo simplemente para aumentarles la
moral y darles un sentido de autoestima. Jamás dijo algo así a los
cofrades cuando habló de oraciones, y creo que realmente no
pretendía decir lo que había dicho.
Leyendo libros y
artículos sobre Vicente
Así como biografías de
Vicente también existen libros que tratan de cierta parte de su vida
o cierto aspecto de su trabajo. La mayor cantidad de estos libros
esta, como es comprensible, en francés, pero hay también varios en
español e italiano y algunos en ingles. Algunos son traducciones de
otros idiomas. Cada uno de ustedes, nuevamente, tendrá que buscar lo
que haya disponible en vuestro propio idioma, o en algún otro idioma
que ustedes puedan leer.
Así como libros sobre
Vicente hay también artículos sobre él en diferentes revistas y
periódicos. Ustedes recibirán probablemente más beneficio de los
artículos que de los libros enteros.
Vicenciana es la
revista de toda la Congregación. Aparece seis veces al año y
contiene artículos en diferentes idiomas. Normalmente también
publica las charlas dadas en estos Meses Vicentinos.
Pienso que la mayoría
de las Provincias tienen alguna clase de publicación propia, que
publica tanto artículos originales como traducciones de otros
idiomas. Los franceses tienen el Bulletin des Lazaristes de France y
los Cahiers Vincentiens, los italianos tienen el Annali y los
españoles los Anales. La Provincia irlandesa tiene Colloque y las
Provincias de los Estados Unidos tienen Vincentian Heritage. Las
provincias latinoamericanas tienen el boletín CLAPVI, y un grupo de
algunas Provincias de Europa central y del norte tiene el boletín
MEGVIS.
Hay también algunas
revistas que han cesado en su publicación, como Les Annales de la CM
y Misión et Charite. Ambos contienen muchos artículos importantes
que bien vale la pena leer..
Ya mencioné que
Vicentiana publica las charlas dadas en estos Meses Vicentinos. CEME
en España ha publicado, en forma de libro, las charlas dadas en
algunas (¿o todas?) Las Semanas de Salamanca, y la italiana Annali
ha publicado las charlas dadas en reuniones similares en Italia.
No quiero recomendar
libros individuales o artículos que muchos de ustedes podrían no ser
capaces de conseguir o leer. Quiero sugerir cómo obtener el máximo
beneficio de lo que ustedes tengan disponible.
Si ven un artículo sobre Vicente en cualquier reseña o revista en un idioma que pueden leer, denle una rápida ojeada ver si personalmente los atrae. Recuerden, no cada artículo sobre Vicente atraerá a cada cofrade. Si piensan que les interesará, léanlo completo, pero rápidamente. Entonces, si creen que vale la pena, léanlo de nuevo mas cuidadosamente y tomen notas mientras lean; además anoten el año y el número del ejemplar, así pueden volver a encontrar el articulo mas tarde.
Conclusión
El propósito de esta
charla es ayudar al cofrade común que no es un especialista a
profundizar su conocimiento y entendimiento de Vicente. Los cofrades
necesitan leer, en forma regular, Las Reglas Comunes, algunas de sus
cartas y algunas de sus conferencias, biografías y otros libros
sobre él, parcial o totalmente, y finalmente artículos que serán,
normalmente, de mas ayuda que los libros completos.
Si ya tienen algún
conocimiento del francés, traten de perfeccionarlo lo suficiente
como para leer las cartas y conferencia en francés; en las
traducciones, estas pierden mucho de su atmósfera. Si no saben
francés, pero les ofrecen la posibilidad de aprenderlo,
aprovéchenla. Casi todo lo que se ha escrito sobre Vicente y sobre
la Congregación está en francés, y solo una pequeña parte de este
material ha sido traducido
Tanto si leen en
francés o en algún otro idioma, siempre tomen notas mientras leen.
Habrá cartas, conferencias, libros y artículos o partes de ellos,
que los atraerán más que otros; vuelvan a aquellos que más les
atraen, reléanlos.
Si su Provincia tiene
un boletín les pido que consideren escribir algo sobre Vicente,
basado en vuestras lecturas. Creo que casi todo cofrade es capaz de
escribir algo. Muchos cofrades piensan que toda escritura debe ser
dejada en manos de expertos o especialistas, pero no estoy de
acuerdo. Creo que la mayoría de los cofrades es capaz de escribir
algo. Además, si son capaces de leer un segundo idioma, les pido que
consideren traducir algo de aquel idioma al vuestro propio, por el
beneficio de los cofrades en su Provincia
Epilogo
Algunos de ustedes, o
quizás todos ustedes, habrán notado que no me remito a Saint Vincent,
excepto en las citas tomadas de las Constituciones y de la carta de
Fr. Richardson. El título "santo" se refiere al actual estatus de
Vicente y es equivocado utilizarlo en conexión con eventos durante
su vida. Por ejemplo, es incorrecto decir "St Vincent predicó en
Folleville el 25 de enero de 1617". El no era un santo aquel día, y
si hubiera muerto al día siguiente, nunca hubiera sido canonizado.
Debemos tratar de conocer al hombre tal como fue en los diferentes
periodos de su vida. Debemos tratar de conocerlo como hombre, como
un pastor trabajando en Clichy, Chatillon y en la casa de los Gondi.
Debemos tratar de conocerlo como a un cofrade, y como al superior de
una congregación en expansión. Sus cartas son el principal medio
para lograr esto. Pero debemos, a toda costa, evitar el peligro de
pensar en él como "un santo" en todo momento, y en cada uno de los
eventos de su vida.
Estas son las 31
conferencias de Vicente " más auténticas " a las que me referí en mi
charla. Las cifras se refieren al número, no a la página, en las
ediciones de Coste y de Dodin. Las fechas se dan para beneficio de
aquellos que sólo tienen disponible una selección de las
conferencias.
| |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||